Sin pena ni gloria, Liga 2017

La Liga Ecuatoriana de Baloncesto Femenino 2017 no quedará en la historia como una de las más fuertes competencias tal vez, pero, si dejará huellas  de cara al futuro.

Huellas que tampoco tienen que ver con un crecimiento en lo táctico, pero, que si pueden marcar un nuevo horizonte. La incorporación de equipos, como Deportivo Quito, merecido campeón, aunque no deje de ser una versión actualizada de la tradicional UTE, la aparición de Leones de Riobamba y ambos en la definición del título, le dió un realce a una final muy devaluada. Los finalistas llegan a la lucha por el oro nacional tras series durísimas mas allá de las resoluciones finales, un Real Bolívar Liga Deportiva Universitaria, (una fusión tan compleja como extenso su nombre) que vendió muy cara la derrota ante las capitalinas, mientras que las machaleñas del Santa María (resurgió en los últimos juegos, tras un mal inicio) hizo titubear el pase a la final de las Leonas.

Sin pena ni gloria fue el esfuerzo de otra fusión que no será recordada más que por su fracaso, el Macará LUMS.

Y listo. Se terminó el campeonato. Una competencia que mucho dejo por mejorar, desde la organización y calendario de juego, el cumplimiento de lo programado y sobre todo la fecha de disputa. Una liga que no lució como el baloncesto merece, postergando fecha de inicio, cambiando fecha del Juego de la Estrellas, y terminando con un trofeo (digno de una competencia interna de mini-basket) que desprestigia una competencia que clasifica a torneos internacionales. Mucho para que la FEB mejore y tome un camino de cambios reales y con vistas a alcanzar niveles por lo menos sudamericano (claro, si el interés común es mayor que el interés personal)

Lo Mejor: Como siempre, las verdaderas protagonistas, las jugadoras, las nacionales mostraron notables mejorías algunas, otras no tanto, pero la veteranía de algunas disimularon sus propias deficiencias (generalmente físicas) mientras que el ímpetu de las más jóvenes que vienen pidiendo protagonismo se fueron haciendo visible. Todavía hay futuro para desarrollar

La revelación: el público, al haber incorporado una plaza tan fuerte como Riobamba, la incorporación de uno de los clubes más populares del país, más el retorno de una gran plaza como Guaranda, la presencia de público fue la mayor desde el 2013, claro sólo había 2 partidos por jornadas y cada equipo jugó 4 partidos de local previo a los play off.

La deuda: el juego, el torneo tuvo un muy bajo nivel táctico, con pocos recursos estratégicos cuando los planteles, muy diferentes entre sí, tenían personal idóneo para generar muchas variantes de juego. Santa María quiso mostrar una estructura diferente pero, entre recambios y una liga corta no les alcanzo a desarrollar una idea de juego avanzada.

Lo determinante: las jugadoras extranjeras, tal vez por lo mismo que fue un error haya sido el producto de poder contar con buenas extranjeras, la  fecha de competencia, muchas seleccionadas nacionales en sus países hicieron que el nivel de juego sea atractivo por resoluciones individuales más que por juego colectivo. Aunque a criterio personal deberían ser solo dos para crecer en el mercado interno.

Lo balanceado: los árbitros, que tuvieron muy bajas actuaciones, aunque, lógico es porque muchos de ellos fueron rookie en la competencia, hecho que dejo mucho que desear pero que abre una ilusión al futuro. Ni bueno ni malo, pero, con una gran ventana al crecimiento. (Es el único ente organizado y que avanza más allá de sus propias trabas).

Lo impresentable: los dirigentes que aún no se civilizan y quieren conseguir triunfo como en la era paleolítica, con la prepotencia y artimañas de antaño. Ya fuera del medio esas actitudes.

LA ESPERANZA: LAS JUGADORAS Y EL BALONCESTO CRECEN, HACE FALTA NUEVOS AIRES, IDEAS Y PROYECTOS PARA UN BASQUET ECUATORIANO EN CRECIMIENTO

 

COACH CARLOS GOROSITO

Colaborador de Balonalaire.com

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